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El trasplante de riñón es seguro cuando el donante del órgano tiene COVID, según un estudio – Consumer Health News

VIERNES, 13 de mayo de 2022 (HealthDay News) — Incluso antes de la pandemia, la demanda de riñones donados superaba con creces al suministro. Esa escasez solo empeoró cuando los hospitales comenzaron a rehusar los riñones de los donantes COVID positivos.

Pero una nueva investigación sugiere ahora que los riñones de los pacientes fallecidos con COVID-19 tienen casi cero riesgo de transmisión viral al receptor.

En el nuevo estudio, de 55 pacientes que recibieron un riñón de estas características, ninguno desarrolló COVID-19 tras el trasplante.

“La necesidad de órganos es muy grande”, anotó el autor del estudio, el Dr. Alvin Wee, urólogo del centro de trasplantes de la Clínica Cleveland.

“Incluso con el número récord de trasplantes en EE. UU. en 2021, todavía hay más personas que necesitan órganos que les salven la vida”, señaló Wee. Cada año, se realizan apenas 20,000 trasplantes de riñón, aunque 90,000 pacientes los necesitan.

Pero la buena noticia es que la investigación muestra que “usar los riñones de los donantes COVID positivos es seguro”, añadió Wee.

Antes del estudio, había un miedo real de que las donaciones de una fuente COVID positiva pudieran plantear un riesgo de transmisión, comentaron los investigadores, a pesar del hecho de que no había evidencias firmes que mostraran que el virus se podía propagar a través de la orina o la sangre.

Todos los pacientes inscritos en el estudio (36 hombres y 19 mujeres) se sometieron a un trasplante de riñón en la Clínica Cleveland en algún momento entre febrero y octubre de 2021, durante el segundo año de la pandemia.

Antes de febrero de 2021, la Clínica Cleveland había prohibido todas las donaciones de pacientes COVID positivos. Solo con el inicio del estudio se consideró a los pacientes COVID positivos, y solo (al principio) de donantes COVID positivos que hubieran muerto de algo que no fuera la COVID-19. Más adelante, el grupo de donación se amplió para incluir a pacientes que habían estado enfermos de gravedad con la COVID-19 antes de fallecer.

En el momento del trasplante, alrededor de dos tercios de los receptores recibían diálisis. Alrededor de dos tercios también se habían vacunado contra la COVID-19 con un régimen completo de dos dosis.

Por otra parte, los 34 donantes habían sido diagnosticados con COVID-19 al menos una vez en las 11 semanas anteriores a su muerte.

El resultado fue que, tras la cirugía, ninguno de los receptores de los donantes tuvieron un resultado positivo de COVID-19. Y 14 semanas tras la cirugía, se encontró que todos los riñones trasplantados funcionaban bien.

Wee caracterizó los resultados de “muy positivos” en general.

Por un lado, “pudimos hacer trasplantes a más personas”, aseguró. “[Y] respecto al donante, para las familias de esos pacientes que fallecieron de COVID-19, la donación y utilización de estos órganos que salvan vidas dan significado a esta muerte sin sentido provocada por esta pandemia”.

Wee y sus colegas presentarán sus hallazgos esta semana en la reunión anual de la Asociación Americana de Urología (American Urological Association), en Nueva Orleáns. Ese tipo de investigación se considera preliminar hasta que se publique en una revista revisada por profesionales.

Las preocupaciones sobre el riesgo potencial de infección de los receptores no es nada nuevo en el mundo del trasplante de órganos, anotó el Dr. Brian Inouye, residente jefe de la división de urología de la Universidad de Duke en Durham, Carolina del Norte.

Aunque no participó en el estudio, Inouye explicó que las directrices actuales “requieren que se a los donantes les hagan pruebas de VIH, hepatitis B [VHB] y C [VHC], sífilis, citomegalovirus, el virus de Epstein-Barr, la toxoplasmosis y, a veces, tuberculosis”.

En un momento, se habían prohibido las donaciones de pacientes con “virus notorios de alto riesgo (como el VIH, el VHB y el VHC), anotó Inouye. Pero en reconocimiento de la urgente necesidad de órganos, las nuevas directrices permiten a los médicos “utilizar estos órganos que antes estaban restringidos” bajo ciertas condiciones, por ejemplo ofrecer a receptores VIH positivos órganos de un donante VIH positivo.

Y los hallazgos más recientes sugieren que este método también podría funcionar en el contexto de la COVID-19, “siempre y cuando el historial médico del paciente se conozca y se comparta con la organización de suministro de órganos, los centros de trasplante y el receptor. Entonces, se permite al receptor, con la orientación de su equipo de trasplante, la autonomía de tomar la decisión sobre aceptar el órgano”, explicó Inouye.

Más información

La National Kidney Foundation ofrece información más detallada sobre las donaciones de riñón.

Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

FUENTES: Alvin Wee, MD, urologist, transplantation center, Cleveland Clinic; Brian Inouye, MD, chief resident, division of urology, Duke University School of Medicine, Durham, N.C.; American Urological Association meeting, New Orleans, May 13 to 16, 2022

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